Te dije se valiente; los buitres pueden ser cazados, las malas lenguas calladas y la soledad acompañada, pero tal vez no sepas que es la valentia.
La valentia es una virtud que solo en los momentos en los que el miedo más terrible te cala hasta los huesos sale a la luz.
El miedo a la probreza convirtió al hombre generoso en avaro; la soledad, y el miedo a esta, genera gente dependiente de otras que gusten o no de su compañia mutua no pueden prescindir el uno del otro por el miedo a no tener alguien a su lado.
El valiente: el valiente es aquel que ante el miedo a la pobreza sigue disfrutando de la vida exprimiendo cada suspiro en cada noche; el valiente es aquel que rechaza la compañia no grata pues sabe que aunque su cabeza dicte lo contrario; su corazón, su propia alma, le pide volar y disfrutar de los frutos de su joven cuerpo; expectante ante el qué traere el proximo amanecer...
lunes, 10 de enero de 2011
Pañuelos
La excitación que se puede producir al garabatear unas lineas sobre un trozo de papel oyendo como la pluma acuchilla, llenando de cicatrices esa perlada piel, que es el papel, es facilmente comparable con la excitacion de la conquista de esa hermosa mujer.
El primer trazo sobre la endemoniada superficie en blanco es como el primer cruce de miradas, fugaz, incomodo y cargado de pasion; poco a poco la composición aparece como la ternura entre dos personas.
Todo texto es dificil, complicado de concluir; y al igula que todo texto toda mujer lo es; pero como ningun texto se puede resistir a las palabras expertas de un buen escritor, ninguna mujer se puede resister a los dulces besos de un buen amante.
El primer trazo sobre la endemoniada superficie en blanco es como el primer cruce de miradas, fugaz, incomodo y cargado de pasion; poco a poco la composición aparece como la ternura entre dos personas.
Todo texto es dificil, complicado de concluir; y al igula que todo texto toda mujer lo es; pero como ningun texto se puede resistir a las palabras expertas de un buen escritor, ninguna mujer se puede resister a los dulces besos de un buen amante.
Cartera
Hay ojos que te tatuan lujuria en cada poro de la piel; formando indefinidas siluetas, entrelazando dibujos y frases inconclusas, frutos del nerviosismo.
Nerviosismo provocado por el desdibujar de su figura contra las telas de sus ropas; nerviosismo provocado por el brillar de sus humedos labios; nerviosismo provocado por las picaras palabras de algun bribón deseoso del sustento de su singular cuerpo.
Nerviosismo provocado por el desdibujar de su figura contra las telas de sus ropas; nerviosismo provocado por el brillar de sus humedos labios; nerviosismo provocado por las picaras palabras de algun bribón deseoso del sustento de su singular cuerpo.
Sombrero
Con la escueta iluminaicon de la escena solo el perfil de su figura era visible; pero alli se encontraba el caminante, recorriendo el camino que las piernas de ella formaban; su caminar era acompasado, tranquilo; pero impetuoso rozando la arrogancia.
Sin avisar a su paso se alzo la muralla de su cintura;muralla que formaba un obtaculo infranqueable en su caminar, muro perlado y ladron de su deseo.
Pero como toda muralla, como toda construccion tenia puntos debiles; comenzó su busqueda y al dar con el primero lo destruyó, desabrochandolo; un segundo punto debil corrió la misma suerte que el primero y al hallar un tercero, sin amedrentarse, acabó con él de la misma forma, !Cayo¡, el muro cayo ante él, en un estrepito de rocas caidas, roce de telas y respiraciones entrecortadas; continuó su camino perdiendose, sin arrepentirse, en el hueco de sus piernas, su camino; en un eterno caminar, en una eterna caricia...
Sin avisar a su paso se alzo la muralla de su cintura;muralla que formaba un obtaculo infranqueable en su caminar, muro perlado y ladron de su deseo.
Pero como toda muralla, como toda construccion tenia puntos debiles; comenzó su busqueda y al dar con el primero lo destruyó, desabrochandolo; un segundo punto debil corrió la misma suerte que el primero y al hallar un tercero, sin amedrentarse, acabó con él de la misma forma, !Cayo¡, el muro cayo ante él, en un estrepito de rocas caidas, roce de telas y respiraciones entrecortadas; continuó su camino perdiendose, sin arrepentirse, en el hueco de sus piernas, su camino; en un eterno caminar, en una eterna caricia...
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